Saturno, un poco más grande

Júpiter ya no está en nuestra ventana, así que nos centramos en Saturno y tras un par de noches de espera, continuamos con muy mal cielo, pero nos decidimos a probar la nueva Barlow en compañía de la cámara CCD para ver el tamaño relativo que tiene Saturno en la imagen.


Se puede ver la falta de nitidez debido a las malas condiciones de observación, pero el tamaño del planeta ya empieza a ser aceptable, pasando a tener un diámetro aproximado de unos 98 píxeles sin contar con los anillos, por los apenas 30 píxeles que teníamos antes de esta combinación de cámara CCD y Barlow.

Ahora, solo necesitamos que el cielo se presente con buena visibilidad y pocas turbulencias.

Barlow

Los planetas aun se presentan pequeños en nuestras fotos, así que vamos a por una Barlow para multiplicar la longitud focal de nuestro telescopio.


La decisión no es fácil y al final nos quedamos con la TeleVue Power Mate 2,5x, con la que el telescopio pasa a comportarse como si tuviera una longitud focal de 3750mm.

Tras las pruebas realizadas, no presenta aberración cromática y nos da una calidad espectacular.

Un nuevo Júpiter

Después de la Luna, es Júpiter el que requiere nuestra atención.

Últimamente el cielo no es bueno y la definición de la fotografía tampoco, pero la toma nos indica el tamaño y resolución que tenemos con la nueva cámara CCD a foco primario, sin tener que recurrir a la proyección de ocular.

Por muy bueno que sea el Hyperion, presenta ciertas aberraciones cromáticas que con esta cámara CCD a foco primario no tenemos.

Un nuevo Júpiter

Si ampliamos la imagen para verla a tamaño completo (1:1) y la comparamos con las anteriores, vemos claramente que hemos ganado, no solo en calidad, sino también en tamaño y por lo tanto en resolución.

El nuevo Júpiter tiene un diámetro aproximado en el sensor de unos 110 píxeles, por los 65 píxeles que teníamos antes.

Pero no nos parece suficiente, queremos más.

Un trocito de Luna

Con la nueva cámara CCD para astrofotografía, la primera prueba es para la Luna, a foco primario y grabando vídeo, que después procesamos con AutoStakkert y RegiStax.

Mar de la Serenidad
 
Pese al mal cielo de esa noche, la toma resulta muy satisfactoria.
 
Teniendo en cuenta que en el sensor APC-C caben unos 25 sensores del tamaño de 1/3”, hemos ganado más del doble de resolución, pero ahora la Luna no cabe entera, por lo que si queremos una Luna completa con esta cámara y el detalle que nos ofrece, deberemos realizar un mosaico.

Cámara CCD

Comúnmente llamamos CCD a una cámara especifica para astrofotografía, pero puede equipar un sensor con tecnología CMOS y son básicamente sensores que se conectan por USB al ordenador, normalmente portátil para tomar fotos y vídeos.
 
Hasta el momento, con la cámara APS-C acoplada al telescopio por proyección de ocular Hyperion de 13mm., hemos conseguido alguna imagen aceptable de Júpiter y Saturno, pero todavía son objetos muy pequeños en el sensor para tener la calidad que buscamos.
 
Para progresar en nuestros intentos de astrofotografía planetaria buscamos una CCD con un sensor pequeño y con los suficientes megapíxeles para grabar vídeo en Full HD.
 
Nos decidimos por la ZWO ASI290MC Color, una cámara con un sensor de 1/3” CMOS y una resolución de 2,13 megapíxeles (1936x1096), con conexión al PC por USB 3.0.


Con esta cámara acoplada al telescopio a foco primario, debemos tener un resultado mejor que con el sistema de proyección de ocular e incluso los planetas deben tener un tamaño relativo mayor sobre el sensor.

Sensor, tamaño y megapíxeles

Hoy en día disponemos de una gran variedad de cámaras réflex y sin espejo con una gran calidad, además de cámaras especialmente indicadas para astrofotografía.

Nosotros contamos con una réflex Full Frame Nikon D800 de 36 megapíxeles y una APS-C Fuji X-T10 sin espejo de 16 megapíxeles.

Por regla general, siempre se tiende a pensar que una Full Frame, que tiene un sensor más grande, nos va a dar más calidad en la imagen final, pero también tenemos que tener en cuenta la cantidad de píxeles del mismo.

Redondeando los tamaños de los sensores, pues cada marca y cada modelo presentan ciertas diferencias, podemos considerar que el Full Frame son 24 x 36mm., el APS-C son 18 x 24mm. y un sensor de 1/3” son 3,6 x 4,8mm.


Pero todo depende de la longitud focal del telescopio y del objeto que queremos fotografiar.

En nuestro caso, como el sensor Full Frame nos viñetea, lo hemos descartado y en las tomas de la Luna con el telescopio Maksutov-Cassegrain de 1500mm. de focal y la cámara APS-C, vemos que esta cubre prácticamente la superficie del sensor, por lo que estamos aprovechando al máximo los 16 megapíxeles del mismo.

El problema viene cuando queremos fotografiar los planetas, pues estos presentan una superficie muy pequeña sobre el sensor y por lo tanto los píxeles que forman la imagen son muy pocos, y eso se traduce en poca calidad.

Una cámara con un sensor pequeño de 1/3”, con tan solo 2 megapíxeles parece que no va a dar la calidad que queremos en comparación con los 16 megapíxeles del APS-C, pero si recortamos en el sensor APS-C hasta llegar al tamaño del de 1/3”, los píxeles que quedan solo son unos 0,64 megapíxeles.

Además, para realizar astrofotografía planetaria, se recurre a la grabación de vídeo y nuestra cámara APS-C solo graba en Full HD (1920x1080) por lo que los píxeles que quedarían en el recorte al tamaño de un sensor de 1/3”, serían aproximadamente, solo unos 0,08 megapíxeles.

Llegamos a la conclusión de que para astrofotografía planetaria, la mejor opción en una cámara con mayor densidad de píxeles aunque el tamaño del sensor sea más pequeño.

Máscara de Bahtinov

Por muy bueno que sea nuestro telescopio, si no enfocamos correctamente, no podremos disfrutar de las vistas, ni mucho menos realizar astrofotografía con una mínima calidad.

Con una máscara de Bahtinov se simplifica el proceso de enfoque de una forma increible.
 

Una vez acoplada la máscara al telescopio y apuntando a una estrella brillante, observamos 3 lineas que se cruzan, dos de ellas fijas y una que se mueve con el enfoque. 
 
 
En el momento que las tres se cruzan en el mismo punto, podemos considerar que tenemos un buen enfoque.